Fuente: El Sol de Tlaxcala Karla M.

"Cantinflas" Contribuyó en la edificación de las torres de la Basílica de Apizaco

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"Cantinflas", en 1957 hizo una importante contribución económica para que en Tlaxcala pudiera culminarse la construcción de las dos torres de la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia de Apizaco.

Eso relató Enrique Arellano Bravo, un ciudadano de ese municipio que ama la historia de su estado y a quien la anécdota le fue contada entre 1987 y 1989 por el padre Marcial Águila González, sacerdote encargado de gran parte de la construcción de ese templo religioso, y con quien compartió muchos momentos gratos.

Arellano Bravo, originario de Apizaco, detalló que el padre Marcial Águila González trabajó mucho para terminar la edificación de la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia, pues cuando llegó a Apizaco en 1932 encontró la construcción a menos de un metro de altura de sus cimientos.

Entre otras cosas, dijo que todos los domingos después de misa de las 7:00 horas motivaba a los feligreses para acarrear piedras a la cantera de Santa Ursula Zimatepec.

Explicó que los católicos, durante 28 años, llevaron las piedras para la edificación de la casa de la Virgen de Apizaco y que canteros de San Martín Xaltocan labraron cada una de ellas, hasta que el ocho de mayo de 1950 el templo quedó terminado, pero sin sus torres.

Señaló que en una ocasión, y después de la importante coronación de la virgen, la Iglesia formó una comisión que reuniera fondos y así poder terminar las torres, pero al no haber muchos recursos económicos optaron por celebrar un festival taurino en el que la estrella fue Mario Moreno “Cantinflas”, quién llegó a Tlaxcala a torear.

Añadió que después del exitoso festival, a manera de agradecimiento, "Cantinflas" fue invitado a cenar en el Club de Leones de Apizaco, sitio en el que le fue entregado un cuadro de la Virgen de la Misericordia.

Explicó que durante la charla el "Mimo de México" se enteró que el festival fue en beneficio del templo, por lo que decidió no cobrar sus honorarios y además, en privado, entregó al padre Marcial Águila más dinero para la misma causa.

"Para 1959 ya casi estaban concluidas las torres de nuestra preciosa Basílica, pero se terminaron poniéndoles las cruces que miden tres metros cada una el 12 de Mayo de 1961", comentó.

Como dato interesante, dijo que cada una de las torres mide 50 metros de altura, lo que las convierte en las más altas de todo el estado.